Desconexión Verbal

Rosas

Posteado por: gerisalin en: 10 Noviembre 2009

rosasNos miramos y reímos, jugamos, nos peleamos, nos extrañamos, pero todo lo que hacemos se hace entre líneas.
Mira el cielo y encuentra eso que buscas, cierra los ojos y sueña aquel sueño que te quita el sueño cada noche, aquella sensación de tenerlo todo, pero a la vez no tener absolutamente nada. El sentirse feliz solo porque sabes que el día de mañana verás a esa persona que te hace hablar estupideces, que te hace llorar de la risa, que te sonroja cuando te mira, que te hace escribir cosas sin saber siquiera el sentido que tiene cada una de ellas, ni qué es lo que te inspira a escribir cada palabra.


La felicidad siempre la tienes ahí mismo, solo depende de ti si la tomas y la aprovechas.



Las rosas son rojas… y son preciosas.

Cobardía

Posteado por: gerisalin en: 9 Septiembre 2009

plumaTú buscas, pero no encuentras. Son las cosas que te encuentran en el lugar que menos imaginas en el momento inesperado.

¿Y si no estás preparado para tomarlo? ¡Diablos! Tu absurda y patética cobardía se hace cargo de ti otra vez, como si ella fuera ama y señora de lo que haces… o mejor dicho de lo que no haces, ya todo te da miedo que esperas pasivamente que las cosas lleguen a tu puerta y, claro, como sabemos tú, yo y probablemente todos… eso no pasará.

Bien, bien. No diré nada más, señorita cobardía nos censura una vez más y nos quita la tinta para seguir escrib….

Nunca paras de sentir

Posteado por: gerisalin en: 31 Julio 2009

Nadie te dice qué es lo que tienes que hacer, ni mucho menos lo que has de pensar… pero de alguna forma sientes una presión que impone la sociedad, la gente, tu círculo y que te hace cuestionar un centenar de cosas que por un momento invaden tu cabeza. Hay dos cosas que no entiendes en conjunto: El sentir y el pensar. ¿Qué es lo peor? Hacer lo que sientes correcto o que tu cabeza dice que es correcto. Quizás ahí es donde se ve cuan racionales o no somos, qué tanta importancia le damos a lo que nos diga el corazón contra lo que nos dice la cabeza que, en muchas ocasiones, pueden ser cosas diametralmente opuestas. Dudas, dudas tanto de las cosas que sientes y no entiendes por qué no puedes controlar a tu corazón… y es así, nada más, quizás ni siquiera vale la pena entenderlo. Solo nos queda cerrar los ojos y sentir esa fresca brisa por las mejillas, el perfume de la libertad, el calor de aquel abrazo que no puedes dar, la sonrisa que callas entre tus labios, el placer de un beso, ese beso… y tantas otras cosas casi inexplicables al lápiz, que puedes sentir con un abrir y cerrar de ojos, ya que por un millón de motivos, aún menos comprensibles que el corazón, todo eso está mal.


Pésimamente mal.

Encerrada de ti misma, con la culpa dando vueltas en tu cabeza por hacer lo que más juzgaste… por creer que eso jamás debería pasar, menos a ti, muchísimo menos a ti.
Todavía no te convences a ti misma de lo que pasa o probablemente no quieras hacerlo – y no lo hagas nunca – porque por dentro sabes que está mal, sientes que está mal, pero no te apartas del camino igual.


Hay algo que nunca podrás controlar y eso lo sabes bien… desesperantemente lo sabes muuy bien.